Construcción de piscina en Trébaluger
Construcción de piscina en Menorca, en la localidad de Trébaluger. Construcción rectangular de 8,50x3m con hormigón proyectado gunitado, iluminación LED subacuática y solado perimetral de piedra de Marés. Un proyecto que comenzó desde cero —con excavación en roca viva y muro de contención integrado— y terminó en una piscina de alta calidad perfectamente integrada en el entorno rural de la isla.
El punto de partida
Esta finca rural en Trébaluger presentaba uno de los retos más habituales en Menorca: un terreno con roca viva a poca profundidad y un desnivel que requería resolver la excavación con criterio estructural. Antes de levantar la primera pared, el equipo de Construye Menorca realizó un movimiento de tierras completo y diseñó un muro de contención integrado que permitiera aprovechar al máximo el espacio disponible sin comprometer la estabilidad del terreno ni la estética final.
El proceso de construcción
Una vez saneada y nivelada la excavación, comenzó la fase de estructura. Se instalaron los bloques de hormigón proyectado gunitado que conforman las paredes de la piscina, reforzados con malla electrosoldada y ferralla continua tanto en suelo como en paredes. Este sistema garantiza una estructura monolítica resistente al empuje del terreno y a las variaciones de temperatura propias del clima mediterráneo de Menorca.
Tras el armado, el interior recibió una primera capa de enfoscado de nivelación, seguida del hormigón proyectado gunitado que sella y impermeabiliza toda la superficie. Este acabado, más resistente que el liner y con mayor longevidad que el poliéster, es la elección preferida para piscinas de alta exigencia en entornos rurales.
El acabado: Piedra natural Bali
El revestimiento final se realizó con piedra natural Bali, un color que dialoga de forma natural con la vegetación y la piedra de la finca, aplicado con junta continua en suelo, paredes y escalinata romana integrada. El resultado es una piscina de aspecto limpio, contemporáneo y perfectamente integrada en el paisaje menorquín. Junto con un banco revestido también en piedra natural Bali.
El solado perimetral se ejecutó con losas de piedra de Marés, el material más utilizado en la arquitectura tradicional de Menorca por su resistencia al sol, su frescura al tacto y su elegancia sobria. Como detalle premium, se instaló un sistema de iluminación LED subacuática que transforma la piscina al caer la noche: la convierte en un espejo luminoso que se funde con el cielo estrellado de la isla.
El resultado
Una piscina de 8,50×3 metros lista para disfrutar en familia, construida con materiales de primera calidad, integrada en el entorno y pensada para durar décadas con un mantenimiento mínimo. Un proyecto que demuestra que construir con rigor y con buen gusto no son conceptos opuestos.
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